LA DIETA INVERTIDA DE LOS OBESOS
Dra.
Daniela Jakubowicz
Endocrinólogo
|
|
Este esquema de alimentación
que cumplen los obesos favorece que aún
comiendo muy poco engorden con mucha facilidad.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Se ha comprobado que las oscilaciones circadianas de la serotonina cerebral inducen los ritmos adictivos de los obesos.
En las mañanas, los niveles elevados de la serotonina cerebral, producen un rechazo hacia a los alimentos. En cambio al atardecer cuando la serotonina desciende bruscamente y se produce un deseo irresistible hacia las harinas.
|
|
|
SIENTEN AVERSIÓN HACIA EL DESAYUNO
Los acentuados desniveles de la serotonina que tienen los obesos, provocan una aversión hacia el desayuno y es al atardecer cuando se incrementan sus deseos de comer. Así van invirtiendo cada vez más su horario de comidas. Cada vez desayunan menos y a veces prácticamente solo comen de noche.
Se estima que aproximadamente el 80 % de los obesos no desayunan nada al despertar y se dirigen al trabajo o al colegio sin ingerir alimentos o tan solo un café negro. Otros, (un 20 % de los gordos) comen algo, pero se trata de un desayuno muy escaso, muy pobre en proteínas, tan solo una pan tostado con mermelada y un jugo.
Estas personas siempre se extrañan, pues su ingesta de alimentos a lo largo del día es muy poca y sin embargo, van aumentando de peso cada día más y más.
|
|
|
SE ALIMENTAN A LA INVERSA DE LOS RITMOS ENERGÉTICOS
En las mañanas, cuando están elevadas las hormonas que aceleran el metabolismo y convierten los alimentos en energía, entonces no comen casi nada, en cambio en la noche cuando los alimentos se convierten en grasa, es cuando más comen.
Este tipo de alimentación que cumplen lo obesos, que consiste en ingerir la mayor cantidad de alimentos antes de dormir y no antes de trabajar, es lo que se ha denominado la dieta invertida.
Este sistema no tendría nada de particular, si no fuese porque va a la inversa de las oscilaciones de las hormonas energéticas y con ello se favorece que los alimentos se conviertan en grasa y no en energía.
Además la falta de ingesta al despertar activa una serie de mecanismos de ahorro energético que conducen a engordar, aun comiendo pocas calorías el resto del día.
|
|
|
LA FALTA DE DESAYUNO ACTIVA LOS SISTEMAS DE AHORRO ENERGÉTICO
El metabolismo energético de nuestro organismo funciona como un sistema de dos fases: la fase matutina, al amanecer y en las primeras horas de la mañana, cuando se encuentra elevado el cortisol y otras hormonas que transforman los alimentos y en especial las proteínas en energía. Al atardecer estas hormonas disminuyen y se inicia la segunda fase, en la cual ascienden las hormonas que utilizan grasa de reserva como combustible.
Cuando no desayunamos nada o hacemos un desayuno muy pobre en proteínas, solo pan, mermelada, margarina, arepas, jugo y café negro, el cerebro entiende esta falla de proteínas el comienzo de un ayuno y de inmediato se activan todos los sistemas de alarma para sobrevivir sin comer.
En los primeros veinte minutos del ayuno, el cerebro activa una reserva que proviene del hígado y que proporcionan proporciona energía o glucosa sanguínea durante unos 15 minutos. Una vez que finaliza este lapso, si aún continuamos en ayunas, entonces se activa el segundo sistema de supervivencia. En este sistema de alarma el cerebro estimula las hormonas que destruyen nuestras propias proteínas corporales ( los músculos, ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel.) Las proteínas de estos tejidos, pasan al hígado y van transformándose progresivamente en glucosa. Así es como sobrevivimos, aún sin haber desayunado.
|
|
|
BAJA EL METABOLISMO Y ENGORDAMOS MÁS FACIL
Con el fin de preservar lo más posible la masa muscular que esta siendo utilizada como desayuno, el cerebro pone en marcha un sistema de ahorro que baja el gasto calórico o metabolismo. De esto resulta que si habiendo desayunado realizamos una caminata en la que gastábamos 100 calorías, al no desayunar, gastaremos solo 30 calorías en el mismo recorrido.
Paralelamente, la falta de desayuno promueve a que las células de grasa aumenten una enzima que las hace mucho más ávidas para recolectar grasa. De esta forma, el resto del día, todos los alimentos se desviarán directamente hacia las células de grasa. Cada vez tendremos más grasa y menos músculos.
La falta de proteínas en el desayuno, baja nuestro gasto calórico y activa todos los sistemas de emergencia para sobrevivir sin comer. Como resultado de esto por pocas calorías que se ingieran el resto del día, siempre constituirán un excedente pues aún comiendo poco siempre será más que cero y engordaremos con mucha facilidad.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|