LAS
DIETAS QUE SIEMPRE FRACASAN
Dra.
Daniela Jakubowicz
Endocrinólogo
|
|
Cuando
la dieta no
controla el hambre ni la adicción
|
|
|
está
condenada al fracaso.
|
|
|
|
Un precepto fundamental en medicina explica
que para
|
|
curar una enfermedad, es preciso solucionar sus causas, sin embargo, la mayoría de los tratamientos para la obesidad no cumplen con esta premisa.
|
|
|
TRATAN
LA GORDURA,
PERO NO SUS CAUSAS
El tratamiento de la obesidad debería resolver las fallas
metabólicas causantes de la obesidad del paciente y
controlar la sensación de hambre y la adicción hacia los
alimentos, que son los móviles que lo conducen hacia la
obesidad.
|
|
|
|
Algunos métodos adelgazantes
Pregonan la velocidad con la cual perderá los kilos.
Otros aseguran que perderá peso sin hacer ejercicios.
Algunos difunden que tomando un medicamento adelgazará sin necesidad
de cambiar su alimentación.
También algunos indican que al oír un casette, al comprar una pulsera o una plantilla dejará de comer y su delgadez estará asegurada.
|
|
Estos métodos:
No están diseñados para acelerar el metabolismo, para facilitar que engorde menos.
No toman en cuenta los ritmos de las hormonas energéticas, que determinan en cual momento del día los alimentos se
convierten en grasa y a que hora se transforman en energía.
No ajustan la nutrición a la bioquímica de cada paciente con el fin de lograr un equilibrio químico, que incremente su bienestar
físico que permita el fácil cumplimiento de la dieta.
No se dan cuenta, que si al hacer la dieta, el paciente se siente mal, tiene mareos, hambre o debilidad, tarde o temprano
abandonará su régimen, comerá sin control y volverá a engordar.
Simplemente hacen un cálculo para que la dieta tenga pocas calorías y presumen que si la persona come menos, debe rebajar y
luego de esto, será delgado para siempre.
No solo que no controlan ni el hambre ni la adicción hacia los carbohidratos, sino que muy por el contrario, suelen restringir el consumo de harinas, y esto, se sabe que más bien exacerba la adicción y los deseos compulsivos hacia las harinas.
Muchas veces ni siquiera consideran, las causas endocrinológicas por las cuales la persona engorda, ni la naturaleza neuroquímica de los impulsos adictivos que los obesos sienten hacia los alimentos.
Establecen dietas, que en vez de amilanar la afición hacia las harinas, más bien tienden a incrementarla.
|
|
NO SE PRODUCE ADELGAZAMIENTO
A LARGO PLAZO
El resultado final de esas dietas, es que los pacientes no terminan más delgados sino más obesos que antes.
Así ocurrió con Cristina G, que cuando era una adolescente se percató de que tenía unos cinco kilos de más.
Para perder este pequeño sobrepeso, inició su primera dieta. Era un régimen de bajas calorías que Cristina mantuvo hasta que logró perder los cinco kilos que le sobraban.
|
|
|
|
Al reiniciar su alimentación normal, Cristina notó con sorpresa que engordaba aceleradamente con mucha mayor facilidad que antes y en cuestión de unas dos semanas ya había adquirido unos 7 kilos.
Estaba más gorda que antes de la dieta.En la actualidad Cristina tiene casi treinta años y un considerable sobrepeso, tiene unos 25 kilos de más y continúa buscando diferentes modalidades de dieta para lograr su anhelo de ser delgada.
|
|
|

|
|
|
Cristina, no se ha dado cuenta que las sucesivas restricciones dietéticas a las que se ha sometido, son las responsables del gran sobrepeso que actualmente posee.
Todos tenemos al menos una amiga o un conocido que al igual que Cristina se han sometido a cuantas dietas aparecen, y ahora están más gordos que antes.
|
|
|
DELGADOS, PERO SOLO POR BREVES LAPSOS
La desesperación por adelgazar, ciega a los obesos, haciéndoles perder la perspectiva. Cuando se someten a un régimen adelgazante, en vez de buscar el control de las causas que provocan su sobrepeso, solo buscan el perder kilos, y mientras más rápido, mejor.
No se dan cuenta, de que otros obesos, como es el caso de Cristina que se han sometido a dietas restrictivas; al principio rebajaron, pero al final terminaron gordos. Inclusive, los que han hecho las dietas más violentas, curas adelgazantes con inyecciones, con drogas que suprimen el hambre, los que han tomado anfetaminas y los que han hecho otras maniobras restrictivas, todos, invariablemente terminaron más gordos que antes de la dieta.
|
|
|
UNA ALEGRÍA MUY CORTA
|
|
|
Hay quienes dicen que su mayor aliciente es una pérdida de peso acelerada, expresan que la condición para hacer la dieta es que obtengan un adelgazamiento rápido y que esto les refuerza la voluntad.
Sin embargo, este enfoque los conduce a un fracaso seguro, pues al comienzo con todas las dietas se adelgaza más rápido, pero luego inevitablemente, el adelgazamiento se enlentece.
|
|
|
Mientras rebajan a gran velocidad, se muestran muy satisfechos, dicen que “la dieta funciona” y ni por un momento se detienen para analizar: “¿cuánto tiempo podrán resistir alimentándose de esta manera? ¿De qué sirve la fuerza de voluntad que desarrollan para soportar el hambre y para frenar sus crecientes deseos de comer un pan o un dulce?
Soportan el hambre, la debilidad, se niegan el placer de comer harinas y asumen todos los sacrificios, mientras rebajan a gran la velocidad.
|
|
|
Pero esta alegría es muy corta, dura solo uno o dos meses. Los meses subsiguientes, la velocidad del adelgazamiento se va aminorando, mientras que el hambre, la debilidad y la adicción a los dulces y galletas se incrementa cada vez más hasta hacerse irresistible.
Así pues, al no ver compensados todos sus esfuerzos y sacrificios, dejan bruscamente la dieta y empiezan a comer desenfrenadamente todo lo que tenían vedado. Además, las dietas bajas en calorías bajan el metabolismo y esto promueve a que engorden muy rápido, favoreciendo un rápido retorno hacia la obesidad.
Así abandonan una tras otra todas las dietas y con cada intento terminan más y más gordos
|
|
|
Pero esta alegría es muy corta, dura solo uno o dos meses. Los meses subsiguientes, la velocidad del adelgazamiento se va aminorando, mientras que el hambre, la debilidad y la adicción a los dulces y galletas se incrementa cada vez más hasta hacerse irresistible.
|

|
|
|

|
Así pues, al no ver compensados todos sus esfuerzos y sacrificios, dejan bruscamente la dieta y empiezan a comer desenfrenadamente todo lo que tenían vedado. Además, las dietas bajas en calorías bajan el metabolismo y esto promueve a que engorden muy rápido, favoreciendo un rápido retorno hacia la obesidad.
Así abandonan una tras otra todas las dietas y con cada intento terminan más y más gordos
|
Si en las noches siente hambre o deseos de comer harinas, pan o dulces, de nada servirá que adelgace aceleradamente, pues un día no resistirá y engordará de nuevo otra vez.
La dieta no puede ser una receta para adelgazar, sino un método que además de acelerar el metabolismo, controle el hambre y la adicción.
|
|
|
|
|
|
|
|