LA VÍA METABÓLICA QUE TOMAN 
LOS ALIMENTOS DEPENDE DE LA LUZ SOLAR

 

 


 

Los ciclos del día y la noche, del sol y la oscuridad, generan oscilaciones en el sistema endocrino y en el sistema nervioso central. Son los llamados ritmos circadianos, (del latin circa: círculo y diana: día), que se repiten cada 24 a 25 horas.
Nuestro organismo funciona en forma  acoplada a esos ritmos como un sistema en dos fases: 


 
A) La fase matutina que se inicia con el amanecer y 

B) La fase nocturna que se inicia con el ocaso del sol.

 

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“EL TERCER OJO"

  
Las señales de presencia o ausencia de luz que provienen de la retina del ojo, viajan al núcleo supraquiasmático (NSQ) en la base del cerebro y llegan a la glándula pineal “el tercer ojo” en la parte media y posterior del cerebro.
 
La luminosidad del amanecer frena la actividad del la glándula pineal, mientras que al anochecer esta glándula se activa produciendo melatonina y serotonina cerebral.
De esta forma la glándula pineal funciona como nuestro reloj biológico, informando a todo el organismo cuando comienza el amanecer y cuando anochece. 



DIRIGE NUESTROS SUEÑOS

La glándula pineal se activa al caer la noche y produce más serotonina. 


Esta frena las producción cerebral de las sustancias estimulantes como la adrenalina, dopamina y noradrenalina.

La serotonina es antidepresiva, produce sedación y tranquilidad. Disminuye el alerta, la atención y la capacidad intelectual. En pocas palabras, en la noche, cuando se produce más serotonina, la gente se queda dormida.
 

MÁS ALERTA EN LA MAÑANA

Al amanecer, la serotonina comienza a descender mientras que varias sustancias estimulatorias como el cortisol, la adrenalina y la dopamina se elevan desde la madrugada. 

Estas incrementan la vigilia, él alerta, la capacidad de concentración y de trabajo. 
Inducen en el individuo una serie de características intelectuales y orgánicas completamente diferentes a las que podemos encontrar en el mismo individuo en las tardes y al anochecer. la capacidad de resolver problemas es óptima a lo largo de la mañana.

 

OTROS RITMOS CIRCADIANOS

En las mañanas las personas están más alertas, la mayoría alcanza el máximo de capacidad de atención a las 11 AM, que coincide con el pico de producción de adrenalina; luego esta sustancia disminuye y el nivel de atención decrece hacia la tarde. 


La memoria inmediata y el razonamiento es máximo en las horas matutinas, en tanto que la memoria a largo plazo es mayor en la tarde. La destreza manual es optima en horas vespertinas, y todos los sentidos: gusto, vista, oído, tacto y olfato están agudizados hacia las horas de la tarde y tempranas horas de la noche.
La temperatura corporal se va elevando hasta alcanzar su pico las 3:00 PM., lo mismo en personas sanas que las afectadas por enfermedad febril, en las cuales es notorio el empeoramiento de la fiebre e esa hora la tarde.

 

MAYOR RIESGO DE INFARTO Y TROMBOSIS EN LAS MAÑANAS

El pico matutino de la adrenalina, eleva la presión arterial, el corazón está más acelerado, disminuye el flujo sanguíneo en las arterias coronarias, la sangre es más densa, las plaquetas (elementos de la coagulación) se pegan se adhieren más, la demanda cardiaca es máxima y en general todos los elementos de riesgo cardiovascular se elevan desde la madrugada, incrementándose este riesgo hasta alcanzar un tope entre las 8:00 y 10:00 AM.

Varios estudios han confirmado el mayor riesgo de sufrir infarto, muerte súbita y trombosis o accidentes cerebrovasculares en la horas de la mañana.

Por este incremento de los factores de riesgo cardiovascular, no se recomienda realizar ejercicios en las horas de la mañana.

 

LOS EJERCICIOS EN LA MAÑANA SON MÁS PELIGROSOS 

El ejercicio contribuye a elevar aún más la presión arterial, el pulso y a estimular aún más la producción de adrenalina que de hecho ya se encuentra elevada en las mañanas, incrementando más el riesgo de sufrir un evento cardiovascular.
Es más adecuado practicar los deportes y ejercicios, en las horas de la tarde, cuando contamos con un mayor flujo en las coronarlas, menor presión sanguínea, la sangre es más fluida, los factores de trombosis están disminuidos y la demanda cardiaca es baja. Aparte, de que el rendimiento físico es óptimo en esa parte de día. En la tarde y al anochecer se hace óptima la capacidad aeróbica y el metabolismo de las reservas durante el ejercicio. 

 

NUESTRO RELOJ BIOLÓGICO DETERMINA LA VÍA 
METABÓLICA QUE TOMAN LOS ALIMENTOS

REPUESTA A LA ALIMENTACIÓN MATUTINA

Cuando los alimentos ingresan al organismo, su utilización y conversión en energía, en músculos o en grasa, depende del entorno metabólico y hormonal que predomina en el momento de su consumo.

En las mañanas el organismo esta controlado por el cortisol que convierte proteínas en energía. 

El consumo de estos alimentos, (queso, leche, pollo, atún etc.), en las horas de la mañana acelera el metabolismo, mantiene constantes los niveles de glucosa. 
Esto preserva la masa muscular, incrementa el alerta y la concentración mental, además nos evita sentir hambre a lo largo día.
También, los alimentos consumidos en las horas de la mañana, promueven una respuesta termogénica (conversión en calor) mucho mayor y aceleran el metabolismo (gasto calórico) en mayor grado que cuando son consumidos de noche.
En las horas de la mañana el consumo de harinas, dulces y otros carbohidratos no nos engorda, pues el organismo es más sensible a la acción hormonal de la insulina, que traslada la glucosa proveniente de los alimentos a los músculos. 


Adicionalmente, elevan la serotonina cerebral, aminorando la adicción a los carbohidratos que los obesos sienten al atardecer. 

Cuando comemos harinas en las horas matutinas, la insulina tiene una elevación fugaz y rápidamente introduce los azucares asimilados a las células, entonces aumenta la fuerza muscular y la energía, pero no se acumula grasa de reserva. 

 

RESPUESTA A LA ALIMENTACIÓN NOCTURNA

 

En las horas nocturnas, el organismo responde menos a la acción de la insulina, por ello, al comer azúcares y harinas de noche la insulina tiene que elevarse mucho más y al no poder trasladar los azúcares a los músculos, los desvía hacia la grasa de reserva. Uno engorda pero no aumenta su energía.
La mayor y más prolongada elevación de la insulina que ocurre en respuesta a una comida nocturna rica en harinas, también 
• aumenta los triglicéridos,
• disminuye el colesterol protector,
• acelera la aterosclerosis y
• eleva la presión arterial
• además de que se acumula grasa mientras duerme.

Finalmente, durante la noche se eleva dentro del hígado la enzima limitante de la síntesis del colesterol, la cual alcanza su pico hacia la medianoche. Esto facilita, la formación de colesterol mucho más en las personas qué destinan a la cena el mayor número de calorías.
Para las personas de hábitos nocturnos, los alimentos, en vez de servirles de fuente de energía y salud, son agentes que les provocan las obesidad y aceleran la parición de la diabetes, infartos y accidente cerebrovasculares.

 

LA RESPUESTA MATUTINA y NOCTURNA A LA FALTA DE ALIMENTO

Nuestro organismo pone en marcha diferentes sistemas de emergencia para la obtención del combustible, según la hora en que ocurra la falta de alimento. Es muy diferente la respuesta a la falta de alimento, cuando esta es por falta del desayuno, que la que se produce al no comer en las noches o antes de dormir.

 

RESPUESTA A LA FALTA DEL DESAYUNO

En estado de ayuno, después de 12 horas sin comer, el principal objetivo es el mantener los niveles de glucosa o azúcar en la sangre, por ser este el único combustible utilizable por el cerebro.
Después de haber pasado toda la noche sin comer, si no se desayuna, el organismo interpreta esta situación como el comienzo del ayuno.

Agota en unos 15 minutos la glucosa sanguínea, entonces el hígado aporta su reserva de azúcar que mantiene los niveles de glucosa por unos 15 minutos más. Una vez finalizado este lapso y si aún no ha desayuno, el cerebro entra en situación de emergencia activando los sistemas de alarma para obtener glucosa.

En las horas de la mañana predomina la acción del cortisol que estimula en los momentos de ayuno, la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en glucosa 

Por ello, en las mañanas, los sistemas de emergencia que activa el cerebro producen la masiva destrucción de proteínas musculares y del colágeno de la piel. 

Las proteínas de estos tejidos son degradadas hasta aminoácidos, que pasan al hígado, donde son convertidos en glucosa nueva. 

En el ayuno matutino, el combustible de reserva se extrae de los músculos y no de la grasa, pues la hormona que utiliza las grasas solamente se eleva durante el sueño nocturno. De esta forma podríamos decir, que la persona que no desayuna sobrevive a expensas de sus propios músculos.

 
RESPUESTA AL AYUNO NOCTURNO
Cuando el estado de postabsorción o ayuno comienza de noche, la situación es diferente, porque en las horas nocturnas predomina la acción de la HGH u hormona de crecimiento, la cual estimula la degradación de las – grasas facilitando que el organismo en las horas nocturnas utilice los depósitos de grasa como combustible de reserva. Esto nos aclara el porqué las personas pierden peso fundamentalmente durante él sueno nocturno. 

En virtud de que los ritmos de las hormonas energéticas dependen de la luz solar, es obvio que para adelgazar es necesario acoplar los alimentos a los ritmos hormonales. De esta forma orientaremos los nutrientes hacia su conversión en músculos y en energía a la vez que disminuiremos su conversión en grasa. Los alimentos nos aportaran bienestar y evitaremos la obesidad.
 
 
 
 
 

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